Publicado en Artículo de Opinión., DENUNCIA POPULAR.

12 de Octubre, día en que se inmortaliza la Resistencia de los Pueblos Originarios.

A través de los pensum académicos, antiguamente se nos enseñaba en las escuelas y colegios, que hay que recordar al 12 de Octubre como una fecha memorable, en la que se festeja “El día de la raza”, cosa que nunca habría sido correcta; las voces con sentimiento patriota y reconocedores de la herencia ancestral que fue mutilada por los malos visitantes españoles, que a pretexto de educar y catolizar a los habitantes autóctonos del Abya Ayala, produjeron saqueos, genocidio y destrucción cultural, estas voces recuerdan y denuncian el hecho que no es una fecha de festejo, al contrario es un día de luto histórico, es “El día de la Resistencia de los pueblos originarios”  que poblaron la mal denominada América o continente Americano.

Para llegar a este punto, sobre la fecha que celebran los españoles como un logro para ellos y que hasta hace poco tiempo, también se celebraba en Ecuador “El Día de la Raza” o “el día de la Hispanidad”, rindiendo pleitesía a quienes sometieron a nuestras raíces ancestrales; se hace remembranza histórica, señalando que esta designación festiva, fue creada por el ex ministro español Faustino Rodríguez-San Pedro, como Presidente de la Unión Ibero-Americana, pensó en una celebración que uniese a España e Iberoamérica (pueblos colonizados por los españoles), les habría parecido genial la idea, de disociar la memoria colectiva con fiesta, y para ellos, el mejor día para hacerlo fué el día 12 de octubre de 1913. La Unión celebró por primera vez la «Fiesta de la Raza Española» en 1914; a partir de 1915 se celebró como «Día de la Raza» en la Casa Argentina de Málaga, y desde 1917 el Ayuntamiento de Madrid asumió la celebración de la «Fiesta de la Raza» en la capital de España. Al paso del tiempo se transforma  èsta, en una fiesta nacional por ley del Rey Alfonso XIII el 15 de junio de 1918. En 1917, Hipólito Yrigoyen, presidente de la República Argentina, declaró ese día fiesta nacional; y la costumbre la impuso como  “El de Día de la Raza” que luego se multiplicó, siendo celebrada en distintos países hoy independizados del yugo español y portugués, pero que inconscientemente le seguían guardando tributo a los captores y violadores de la soberanía del territorio ancestral.  

De esta manera se estaría recordando festivamente el día que los españoles llegaron a lo que ellos erróneamente llamaron LAS INDIAS ORIENTALES en 1492, pensando que llegaron al “País de la Canela”, ya que la mayoría de incultos ex presidiarios españoles junto al aventurero Italiano Cristóbal Colón apresuraron su viaje en busca de la rica especie llamada “Canela”, a más de oro y gloria, se embarcaron en tres carabelas (La Pinta, la Niña y Santa María). Este capítulo de la historia, se inicia cuando Cristóbal Colón preparó una nueva ruta marítima para llegar al Asia Oriental, cruzando el Océano Atlántico, proyecto que fue apoyado por la reina Isabel “La Católica de España”,  a través de un contrato llamado “Capitulación de Santa Fe”  (17 de abril de 1492). Para luego empezar su partida desde “El Puerto de Palos”el 3 de Agosto de 1492, Colón , tuvo éxito al llegar a tierra firme El 12 de octubre de 1492,  llegó a Guanahaní-San Salvador, isla del Caribe,  según él, pensando que había llegado a una isla de Asia, (nunca supo la realidad murió con esa idea de haber cumplido su sueño), para después de recorrer el Sur y el centro de este nuevo territorio, al cual en 1507 Américo Vespucio haría dar cuenta a la humanidad, que se trataba de un nuevo Continente, y por ese «descubrimiento» injustamente se lo denominó como América a las tierras ancestrales.

Así nace la idea de que se conmemore la fecha del descubrimiento de América, se realice un homenaje a la memoria de Cristóbal Colón, y esta sirva para exteriorizar la fortaleza de respeto mutuo entre la Nación descubridora, civilizadora y a quienes según ellos habrían civilizado a los “Indios” (nombre mal dado a los pobladores originarios, pensando que vivían en las indias Orientales).

Pero, poco o nada  se da a conocer en los establecimientos educativos, sobre de que antes que lleguen los españoles a conquistar nuestro territorio, este pertenecía y seguirá  perteneciendo a  los pueblos  y nacionalidades originarios del Abya Ayala; los Españoles  en nombre de su religión, de su reina, de gloria, espada, poder y oro, destruyeron las riquezas históricas, antropológicas culturales-sociales de nuestros ancestros; devastaron impúdicamente, violando y matando a los habitantes originarios, indicando que ellos son nuestros colonizadores y descubridores, cuando nuestros ancestros gozaban de una organización política- social y cultural, distribuida desde  La Confederación del Tawantinsuyu, que comprendía los pisos ecológicos, desde el Ankasmayu al sur de Colombia, hasta el Maulimayu al sur de Santiago de Chile (aproximadamente hasta el grado 35° y 30” de latitud sur; desde la costa del pacífico hasta la selva de la Amazonía, pasando por la cordillera de los Andes en América del sur).

Siendo así, Surge la pregunta del millón, ¿Nosotros, tenemos algo que festejar en esta fecha 12 de Octubre?  La respuesta, pasa a ser unísona,  con un No contundente, este día, tendría que ser un día de Luto Nacional de los Pueblos y Nacionalidades, tendría que marcar en Ecuador una fecha de recordación oprobiosa, en donde murió  el Rey  Atahuallpa,  una fecha de lealtad, honor  y de resistencia  en el que los  Generales  Tupac Amaru Rumiñahui y  Jumandy, el guerrero Daquilema Rex, no se rindieron ante la cruz española de sangre y muerte y lucharon con honor por preservar las raíces, costumbres y culturas, a las que hoy en día tenemos que respetar y procurar rescatar de esa desacertada forma de actuar, en donde las etiquetas abundan y el racismo està vigente, lleno de improperios a donde las supuestas “naciones desarrolladas» imperialistas, quieren seguir colonizando a los «países subdesarrollados».

Siguiendo este criterio de no celebrar un acto oprobioso, en Ecuador mediante decreto presidencial se declaró el 12 de octubre como el “Día de la Interculturalidad y la Plurinacionalidad” para corregir el significado de esta fecha en que históricamente se venía conmemorado el supuesto descubrimiento de América  de 1492; la ordenanza indica que: «Ecuador como la mayoría de países hispanoamericanos- ha denominado el 12 de octubre de 1492 como el “Día de la Raza”, basada ésta en un concepto de la colonia española (siglos XVI al XIX). considerando que: “coexisten diversas nacionalidades que tienen derecho a reforzar y conservar sus propias instituciones”, que  las estructuras “están cimentadas todavía sobre criterios coloniales”. 

Esto no basta para la resistencia de más de quinientos años de los Pueblos y Nacionalidades originarias, que han demostrado ir retomando logros inmemorables de reestructuración de formas organizativas sociales en las que, surge desde la diversidad la unión plurinacional intercultural de fortaleza ancestral de costumbres y culturas propias de nuestras raíces, las cuales se seguirá defendiendo por institucionalizar un verdadero Sumak Kawsay, sin estereotipos propagandísticos politiqueros, sino de verdaderas remediaciones a la devastaciones de la naturaleza y a la cultura ancestral, producida por las invasiones aculturales y explotación de los recursos  en áreas protegidas, respeto al manejo y  utilización del agua y a la simbiosis de los pueblos que comulgan con la Pachamama,  respetando la educación intercultural y plurinacional, con conceptos integradores de participación ciudadana, en donde procese el conocimiento adquirido con interacción de saberes ancestrales, desrotulando  las etiquetas y roles prejuiciosos de racismos y distinción de clases, no cayendo en la repetición histórica de oprobio, con instrumentos devastadores de poder mediático contradictorio, aplicados en la  actualidad evolucionista vanguardista de rompimiento de paradigmas.

Por:  Gorki Aguirre Torres

 

Fuente:

Capitulación de Santa Fé

Américo Vespucio

Abya Yala el verdadero nombre del continente.

 

 

Publicado en DENUNCIA POPULAR.

Respuesta de Silvio Rodríguez a Rúben Blades.

“Las verdaderas revoluciones son siempre difíciles. Che Guevara sabía algo de eso y decía que, en las verdaderas, se vence o se muere, porque una revolución no es una tranquila, pacífica obra de beneficencia, como cuando las encopetadas damas de la alta sociedad salen a hacerle caridad a los que no tienen justicia.

Una revolución es un vuelco, una ruptura, un abrupto cambio de perspectiva. Es cuando los oprimidos dejan de creer en que los que mandan –los que los oprimen– tienen la verdad de su lado, y piensan que el mundo puede ser diferente de como ha sido hasta entonces.

Pero claro que los opresores no se resignan a abandonar sus posiciones de dominio y luchan a vida o muerte por ellas, aunque aparentemente, los “otros” sean sus connacionales: enseguida se enajenan de la mayoría del pueblo, porque las revoluciones –no los golpes de estado– siempre son obra de la mayoría.

En un respetuoso diálogo con el presidente venezolano aunque no tanto con sí mismo, el cantautor Rubén Blades, hace años uno de los abanderados de la canción social en América Latina, expone su concepto de revolución:

«Para mí, la verdadera revolución social es la que entrega mejor calidad de vida a todos, la que satisface las necesidades de la especie humana, incluida la necesidad de ser reconocidos y de llegar al estadio de auto-realización, la que entrega oportunidad sin esperar servidumbre en cambio. Eso, desafortunadamente, no ha ocurrido todavía con ninguna revolución[1].»

Ni va a ocurrir en ninguna revolución verdadera, Rubén. No era sino la voluntad de mejorar la calidad de vida de la gente lo que inspiró la Reforma Agraria cubana, que entregó parcelas a miles de campesinos sin tierra y, esencial para procurar mejor calidad de vida, fue la alfabetización cubana de 1961, –porque no hay autorrealización sin saber leer– pero enseguida llegaron la invasión de Bahía de Cochinos y el bloqueo económico que es repudiado cada año en la ONU, aunque acaba de cumplir 52.

Me fascina esa idea de que una revolución social “satisface las necesidades de la especie humana”, y claro que eso solo lo hace una revolución cuando se la ve históricamente: no habría democracia ni derechos humanos sin la prédica de los iluministas: sin Voltaire, Montesquieu, Rousseau, pero los que llevaron adelante esas ideas en la práctica social, los que las impusieron como “necesidades de la especie humana” –Danton, Marat, Robespierre , porque las monarquías gobernaban por derecho divino– guillotinaron a la aristocracia francesa que se rebeló contra ellas, la aristocracia que ahogaba en sufrimientos, en miseria los derechos de lossans culottes, acaso los que Evita Perón llamó en su momento “los descamisados” y Martí “los pobres de la tierra”.

El tiempo ha pasado, nos recuerda Blades, pero los derechistas venezolanos llaman “los tierrúos” a esos pobres sin zapatos que ellos explotan en el siglo XXI. Es imposible que una revolución haga felices a los dos grupos, porque la revolución va a dar justicia, y hacer justicia no es una fiesta de cumpleaños.

Es decir que nunca ha habido una revolución social como entiende Blades que debe ser. ¿Será que él no sabe lo que es una revolución social? Según se deduce de lo que escribe, no lo la sido ni la inglesa, ni la francesa, ni la rusa, ni la mexicana, ni mucho menos la cubana que lideró Fidel Castro. Presumo que tampoco la venezolana de hace doscientos años, pese a que Blades escribe de esa Venezuela que ama como “el pueblo de Bolívar”. Y ¿qué hizo el Libertador? ¿Una tranquila y plácida obra de bienestar social? No gritó Patria o Muerte, sino que firmó un decreto de guerra a muerte para los enemigos de la patria, que eran los de la revolución.

Blades no sólo lo proclama ahora en esa respuesta a Maduro, sino que lo cantaba en sus canciones latinoamericanistas: “de una raza unida, la que Bolívar soñó”. Entonces, ¿el intento de realizar el sueño de Bolívar no es el proceso integrador que emprendió Chávez, y que enfrenta a un imperio que nos quiere divididos, sino que únicamente servirá para mover el culo bailando salsa? Y cantar a voz en cuello: “A to’a la gente allá en los Cerritos que hay en Caracas protégela”. A “to’a esa gente” la protegen, además de María Lionza, los médicos de Barrio Adentro, porque esos que gritan y agreden en las calles no se ocuparon jamás de la salud de los venezolanos humildes.

Tal vez fue María Lionza la que los mandó a bajar de los Cerritos, cuando el golpe de estado de abril de 2002, para sitiar el ocupado palacio de Miraflores y exigir el regreso del presidente que habían elegido.  No te dejes confundir, Blades, “busca el fondo y su razón”, y trata de entender las revoluciones de la historia, no las que soñamos para tranquilizarnos.

Para Blades, el programa político del chavismo “obviamente no es aceptado por la mayoría de la población”. Lo que quiere decir que la mayoría que eligió a Maduro, no lo es.  Blades ignora las 18 elecciones ganadas por el chavismo y el casi 60% de votantes que el PSUV obtuvo en las elecciones de diciembre –que la derecha dijo que sería un plebiscito– y declara mayoría a los representantes de la vieja derecha derrocada por Pablo Pueblo, porque ese hombre –nos recordó Neruda–  despierta cada doscientos años, con Bolívar.

Me recuerdo a mí mismo, en los años setenta, en el antiguo apartamento de Silvio Rodríguez, con su puerta negra en la que había golpeado el mundo, descubriendo los primeros trabajos de Rubén Blades con la orquesta de Willy Colón. Nos encantábamos de encontrar una salsa patriótica, “La maleta”, aunque sabíamos que no eran ideas unánimes entre los latinoamericanos. Ninguna idea hondamente renovadora consigue apoyo unánime, al menos cuando aparece: el poder establecido –eso que los norteamericanos llaman stablishment–tiene muchos resortes, muchas maneras de “convencer”, de imponer sus intereses, y sabe que son pocos los que no ceden ante ellos.

Una cosa es cantar y otra vivir lo que se canta, y cantarlo en todas partes. Tengo vivo el recuerdo de ese extraordinario salsero que es Oscar D’Leòn, cantándole, en los años ochenta, a un público cubano que lo adoraba, que llenaba un coliseo de 15 mil localidades para escucharlo y cantar con él. Lo recuerdo feliz, arrojándose al suelo del aeropuerto de La Habana para besar la tierra de la isla al partir y, a las semanas, lo vi abjurando de su viaje a Cuba, cuando los magnates del disco en el Miami contrarrevolucionario, lo acusaron de comunista por cantar en La Habana, y amenazaron con cerrarle todas sus puertas, que eran también las más lucrativas de su realización como artista.

Oscar sabía que esa derecha, esa burguesía –y mucho menos el poder imperial que tenían detrás– no bromeaban: a Benny Moré, que era el mejor cantante de América Latina, la RCA Víctor no le grabó un disco más cuando decidió quedarse a vivir y a cantar en la Cuba revolucionaria.

Todo me lo explico, pero tengo la tristeza de que ya no podré escuchar a Rubén Blades como ese cantor de nuestra América que quiso ser.”

Fuente: Por Guillermo Rodríguez Rivera –

http://segundacita.blogspot.cz/2014/02/que-fallo.html