Publicado en Soñando ser Poeta.

Elegía de Luz, Tierra y Mar

A la memoria de Jennifer Nalini

En la colina santa, donde el sol desciende
y baña de oro el mármol del reposo,
tu esencia en tierra firme se extiende,
bajo un manto de luz caudaloso.
Allí, Jennifer, tu nombre es lumbre,
ceniza que el cielo besa con fervor,
y en cada rayo hallas la cumbre
de tu eterno y sereno esplendor.

Mas no toda tu estrella quedó presa
en el sepulcro que el sol acaricia;
una parte de ti, libre y traviesa,
se hizo espuma, se hizo caricia.
Tus cenizas danzaron con el viento,
se fundieron con la sal y el oleaje,
y el mar te abrazó como testamento
de tu alma sin muros ni equipaje.

Eres, así, doble geografía:
tierra que guarda tu huella profunda,
y océano que canta esta tu poesía,
en cada marea que la luna inunda.
Tu alma mira al cielo y al abismo,
y en ambos encuentra tu sonrisa,
pues fuiste libertad y optimismo,
amor eterno que tu memoria eterniza.

Tu hija, en la cancha, siente la brisa
que trae tu aliento desde el horizonte:
en el sol que la alienta y en la risa
de las olas que cantan cual sinsonte,
Madre ejemplar, tu legado navega,
entre el polvo sagrado y la marea,
porque tu amor, que ningún tiempo niega,
en tierra y mar por siempre ondea.

Jennifer Nalini, tu nombre es Tres Altares:
uno de piedra, donde el sol se posa;
otro de agua, donde van los mares
y en el hogar donde tu luz reposa.
Descansa tu alma en la paz de los elementos,

Y en el firmamento junto a Dios bendita sea,
madre, hermana, esposa entre mil aciertos,
de tierra, sal y sol, tu alma ya es etérea.

Gorki Aguirre.

Publicado en Artículo Científico

Desarrollo sostenible y la igualdad de género, desde las corrientes feministas y las perspectivas socioeconómicas-Ecuador.

Este artículo explora los debates actuales sobre la intersección entre el desarrollo y el género, con un enfoque particular en el contexto Mundial y particular del Ecuador, particularizando en las corrientes feministas y las perspectivas sociales y económicas. Tiene como objetivo analizar cómo las corrientes feministas han influido en la percepción y en la implementación de políticas públicas que buscan promover la equidad de género. La investigación se realizó a través de un análisis teórico bibliográfico, utilizando las teorías del desarrollo, la evolución del enfoque de género y los modelos de desarrollo en la región, buscando comprender cómo las políticas públicas pueden promover la equidad de género y la justicia social. Se examinaron las contribuciones de la economía feminista, los desafíos de la implementación de políticas de género, las perspectivas emergentes, las desigualdades de género y las políticas públicas implementadas para promover la equidad de género. Aborda el impacto de las teorías feministas en la comprensión y transformación de las estructuras sociales y económicas en la región. Concluye enfatizando que, aunque se han logrado avances significativos, la transformación estructural de las desigualdades de género requiere un enfoque interseccional y la participación activa de todos los sectores de la sociedad.

Publicado en Artículo de Opinión., Soñando ser Poeta.

La Cultura del Café Lojano, entre Música e Historia.

Haciendo honorable memoria, cual homenaje a las lojanidades como a los lojanismos, y a sus actores históricos, constructores de maravillosa literatura, composiciones y melodías-himnos, que ya pasaron de ser muchos a ser imposible de contarlos. Recordamos en esta ocasión, los temas que fueron compuestos, musicalizados y cantados por Trosky Guerrero y Benjamín Ortega, que han perdurado en el enigmático tiempo, logrando plasmar y rememorar nuestras costumbres culturales, gastronómicas e idiomáticas, como lo narran estética y poéticamente, nombrando al gran café Lojano, en su armonía musical denominada Añoranzas:

“Venga el tacho de agua hirviendo y el chucho para filtrar,

ese café que en mi tierra, como en ninguna, se da.

Venga el sango venga el molo, también la buena cecina,

aunque el cuchillo motolo, ya no lo quiera cortar”

En ese fantástico contraste del recuerdo, la actualidad y lo de antología, está el café de Loja, hoy mundialmente conocido, y con ello “La cultura del café lojano», que logra su sutileza a través del “Chucho” pieza clave del filtrado, el jarro, como implemento infaltable en el hogar milenario, junto a la variedad, sabor y aroma de este buen Café Lojano; siendo sembrado, cultivado y cuidado como a un miembro de la familia, en donde la alegría de todos se desborda al verlo producir por primera vez.

Tal como lo cultivaron y lo degustaron nuestros ancestros, y lo seguimos haciendo nosotros, incluso con cambios positivos, combinando lo rudimentario, con miras a surgir, aplicando mejoras técnicas de siembra, con crecimiento y expansión de mercado, compitiendo con las grandes élites. Pero lo que no cambia, ni cambiará, es la costumbre infalible de tomar un delicioso café en horas de la tarde, así como lo hacen los Ingleses con la hora del Té, las lojanas y lojanos lo hacemos con la hora del Café.

Hoy, ha quedado perennizado en esta nuestra tierra sagrada, a través de un monumento: el Chucho, Jarro y Café Lojano, como también quedó perennizado el alcalde que lo construyó, Jorge Bailón. Esta escultura debiera trasmitir el sentido de pertenencia e identidad de una de nuestras costumbres ancestrales, en torno a la cultura del café Lojano.

Pues al contorno de este monumento, es importante visionar y concatenar acciones técnicas y prácticas, como lo es, el qué: se tiene que aprovechar la posición geográfica de Loja, que brinda ser un lugar bendecido para cultivar café de las mejores características. Y este maravilloso producto bien aprovechado, se entrelaza con la agricultura, el comercio y la atracción de visitantes al segmento de la cultura del café Lojano, que comprende: su preparación, tradiciones, costumbres, rituales, conocimientos prácticos empíricos y técnicos, así como información y atención al cliente. Todo en un segmento de marketing turístico y comercial que, así como llevará a comercializar el café internacionalmente, congregará a turistas a pernoctar alrededor del segmento socioproductivo cultural, alrededor de la representación icónica monumental del «Chucho, el Jarro y el Café» como valuarte de un proceso de desarrollo sostenible local para internacionalización.

Hasta entonces que suceda esto, esperando que sean aplicadas políticas públicas de avanzada, mientras nuestra Loja altiva se empina escalando entre el arte, el turismo, el comercio, la agricultura y ganadería, en contra corriente de las vicisitudes; seguiremos acompañándola como altivos lojanos, los que son, los que no son, los que están, los ausentes y algunos que volverán. Todas y todos permanecerán taciturnos quizá, entre sorbos de café caliente, acompañados con un libro, una guitarra y una entonación de las más altas, aunque en muchas de las veces el vibrato nos logre ganar una que otra, o muchas lágrimas, del amor o el sinsabor, de la riza o la tristeza; al recordar, vivir o extrañar, la familiaridad, la amistad, el enamoramiento, o la añoranza de los miembros de nuestra campiña Lojana. 

Por: @gorkiaguirre

Añoranzas (Canción) 👇

Añoranzas (letra) 👇

Anduve en pueblos pequeños, y en ciudades populosas,

me perdí por los caminos y en las calles rumorosas,

me envolvieron de cariño mil chiquillas buenas mozas,

me envolvieron de cariño mil chiquillas buenas mozas,

hallé corazón de amigo, ternura y afecto firme,

y algún rato sin quererlo, hice el quite pa’ irme.

En verdad que de todo lado me alejo con gran congoja,

más se adormece el costado cuando me regreso a Loja.

Venga el tacho de agua hirviendo y el chucho para filtrar,

ese café que en mi tierra, como en ninguna, se da.

Venga el sango venga el molo, también la buena cecina

aunque el cuchillo motolo, ya no lo quiera cortar.

Había un patojo huaco que hacía de mandadero

y como era un poco flaco le decían fifirrichi

era tispo el majadero y su pelo negro y duro como los de un chinicuro.

Un día le dieron beta, le chinieron el trasero

porque le quebró el güargüero al mejor gallo güarico.

Él se bañó de despecho viriguito en el molino,

se secó con un gangocho y prosiguió su camino.

Con Luis Pineda una tarde nos comimos frutas verdes,

estaban súparas, gamas, pero como eran ajenas, nos parecieron muy buenas.

Por poco me voy al nicho, me dio tremenda lipidia

y el casi muere con wicho por comer panela y media.

A la hora del rosario, un hombre rondaba el barrio

y con sus llaves hechizas quiso robar en la casa,

como había sido virolo abrió la puerta del sastre

me lo dejó sin un traste, se le llevó las camisas,

los bujingos y la plancha y si es que no se la arrancha,

se la llevó a su señora que se levantó a esa hora

a pichir para ir a misa si, a pichir para ir a misa.

Se me viene a la cabeza la negra que me gustaba,

que con una gran destreza su cabello destambaba.

También recuerdo a Contento con su aguardientosa tripa,

buchido en la yashipa brincando de cocha en cocha pisando los jimbiricos,

y su facón mangulero, en alguna piedra tocha lo afilaba

y lo convertía en navaja de peluquero.

Traía el coche más gordo de la jungla con un lazo,

le desarmaba el tramojo y le hundía un cuchillazo,

después de su largo alarido, Contento ponía a su cliente,

una piedra entre los dientes.

Un espectáculo hermoso para todos los glotones,

era ver entre las brasas, la paila de chicharrones.

Se alistaban las chiquillas para embutir las morcillas

otras con cantos y risas, rellenaban longanizas,

y entre chanfaina y fritada, tomaba puro la hinchada

para evitar que en la noche, los vaya a patear el coche.

El compadre se ha enojado, pues lo llamaron tataco

dejando a lado su saco, peleó como un condenado,

y entre ñecos y cocachos, lo dejaron mal parado.

Todo esto es solo recuerdo y me embarga la añoranza

pero pienso en el retorno y tengo nueva esperanza,

cuando veo a algún paisano en la costa o en la sierra,

lo saludo con la mano y me acerco a ver si puede contar algo de mi tierra.

Mi corazón siempre ausente de la ciudad que yo anhelo, y mi alma en ella presente, porque en ella está mi cielo.

Letra: Benjamín Ortega Música: Trosky Guerrero